Publicado: 12 de Noviembre de 2017

Hemos terminado el verano, el jardín ha tenido épocas de floración, de intenso crecimiento de las plantas, de uso por familia, amigos, niños. Este ha sido la habitación de la casa que más uso ha tenido.

 Pero ahora llega otra estación, el otoño, el tiempo cambia, se vuelve más fresco, llegan las lluvias, ya no hay casi flores, las plantas crecen menos,… y apetece menos disfrutar del jardín.

 Podemos decir que empieza un nuevo año para nuestros espacios verdes, es como empezar el colegio, como un principio y una preparación.

 Es el otoño

 Y al llegar el otoño,  debemos preparar ya la temporada primavera-verano.

¿Por dónde empezamos?

Tal vez tengas tu propia idea o necesites ayuda…

En principio tenemos que decidir…  qué quiero hacer en  mi jardín, un cambio radical, un arreglo puntual, darle un nuevo aire......

 Reflexionaremos durante un momento y nos preguntaremos qué es para nosotros nuestro jardín, debemos tener siempre en cuenta que este es una habitación más de nuestra casa, la extensión de ella y donde debo mostrar mi estilo y mi gusto.

 Si el objetivo es recibir gente debe tener una disposición, si es para el disfrute de los niños, debe tener otra; si es pequeño, si es grande; si está en la entrada, o en la parte posterior; si es para ser contemplado o es para vivirlo…si es para una cosa u otra, o simplemente es mezcla de varias. Todo esto nos ayudará a tomar una decisión sobre como queremos que sea el jardín.

 Es fundamental tener claro el número de personas que lo van a utilizar, que no es solo para mi.

 Una vez analizados los puntos anteriores, el primer paso a realizar es un plano de nuestro espacio, ya sea la entrada, la parte de atrás de la casa, el entorno que la rodea o simplemente nuestra terraza.

 Haremos un plano, este puede partir de un boceto a mano alzada pero debe terminar siendo un plano exacto y a escala porque de él derivarán todos los dibujos detallados.

 Sobre este plano debemos localizar todos los elementos existentes como construcciones, y árboles. Es decir elementos que no se pueden modificar y que debemos tener  en cuenta irremediablemente a la hora de diseñar nuestro jardín.

El siguiente paso es marcar sobre el plano aquello a lo que queremos destinar las distintas partes de nuestra área ajardinada, es decir estableceremos zonas de uso (si el espacio nos lo permite). Por ejemplo marcaremos zonas para reuniones o fiestas, zonas para desarrollar nuestra capacidad artística; tal vez queremos una pequeña huerta esto es una zona productiva con frutales, huerto y aromáticas. Podemos querer “además de”, o “en vez de” una zona para la relajación y el descanso, otra zona para el juego de los niños…. en fin las funciones son tan infinitas como deseos tengamos.

Ahora ya estamos en el momento que señalábamos al principio, el de decidir si queremos hacer un nuevo jardín, modificar el existente o mejorar el que tenemos.

Con las cosas claras, será el momento donde entra el  DISEÑO.