Publicado: 16 de Febrero de 2021

Cuando llega cierta época del año, en la jardinería, nos ponemos como locos a podar. Podar muchas veces “al buen tutún”, porque sí, sin objetivo alguno.


Pensemos un poco. Cuando vamos a podar, debemos conocer en primer lugar con qué planta vamos a trabajar. Tenemos que conocer su aspecto, la época de floración, cómo crece, qué lugar ocupa en el jardín o en la terraza. En resumen ¿cuál es el objetivo que busco?


Estamos en un jardín y en él debe predominar la estética, por ello, yo no recomiendo podas drásticas que dejen el árbol o arbusto totalmente destrozado, salvo que por alguna circunstancia así se recomiende. El fin es mantener y potenciar el efecto ornamental.


Así, los objetivos de la poda pueden ser por un lado conservar el trazado y volumen, y por otro favorecer el desarrollo del cultivo.


Cuando nos ponemos delante de un árbol o arbusto debemos saber en primer lugar cómo crece y su capacidad para retoñar.


Una vez en este punto, nos planteamos la motivación para la poda. Esta puede ser de formación, limpieza, rejuvenecimiento o recorte.


Vamos a tomar un ejemplo y vamos a ver qué tenemos que hacer … podaremos una abelia grandiflora.


1.-Tenemos una abelia de porte mediano de aproximadamente 1 m, de buen desarrollo.

Nos encontramos en febrero y vemos que los jardineros empiezan a podar los arbustos, y nos planteamos podar en nuestro jardín.

¿Qué hacemos con nuestras plantas? Las miramos, “tienen buen aspecto”. Lo primero será averiguar cuándo florecen. Las abelias lo hacen desde principios de primavera hasta finales de otoño, luego… deberíamos podarla cuando acabe la floración.

Pero …. nos encontramos en el mes de febrero, ¿que podríamos hacer?

Si queremos podar ahora, haremos una poda de limpieza cortando ramas viejas “desde abajo” y las que estén dañadas. La abelia florece sobre los brotes del año, así, una yema situada sobre madera del último año dará lugar a un brote que termina en flor. Si corto los brotes más recientes, no habrá floración.

En resumen, la abelia requiere una cuidadosa poda, pensemos lo que hacemos si queremos disfrutar de la belleza del arbusto y del aroma de su floración.


El resultado de la poda debe ser positivo, la planta tiene que seguir vistosa y bonita.


Os presento una foto de una poda de abelia realizada sin tener un mínimo de conocimiento, o lo que es peor, sin tener un mínimo de capacidad de observación y gusto por las plantas.



2.- Tenemos unos agapanthus


Ya hemos visto que no debemos podar por podar. La poda se debe hacer pensando en la planta que tenemos delante, no todas se podan igual y el resultado de ella debe ser beneficioso para la planta y para nosotros.

La planta debe lucir en todo su esplendor, ofreciéndonos lo mejor de ella.

El agapanthus es una planta que no necesita poda, dependerá de donde está plantado y lo que haya sufrido durante el invierno. Si vemos que las hojas están en mal estado las podemos cortar……….. Otra cosa que debemos hacer es recortar las flores marchitas, recortamos flor y tallo hasta la base para evitar que produzca semillas, y así conseguiremos que florezca con más fuerza.

Hay gente que le gusta podar una vez al año los agapanthus, entonces lo que se hace es agarrar todas las hojas y cortarlas a unos 4 cm de la base, se puede hacer, lo haremos a nuestra elección. El agapanthus brotará y obtendremos buen resultado de ambas maneras.



La mayoría de las veces podar implica implicarse en el conocimiento de las plantas y en pensar como quiero tener mi jardín. Que sea invierno no quiere decir que lo tengamos que tener poco atractivo.

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